Ella
...se ha ido... y ya no he podido leer más su blog.
No tengo idea del motivo de su mudanza... que por cierto no dejó rastro alguno...
Comencé a seguirla por una absurda obsesión y terminé siendo una sincera lectora que se identificó con ella y la comprendió...
Al principio buscaba entre los recovecos de sus escritos una razón, una respuesta a mi obsesión y a mi delirio... a mi sufrimiento por lo ajeno que no podía poseer... hasta que "eso" ajeno ella decidió dejarlo y continuar con su vida... Ahí, sin darme cuenta, todo cambió.
No me había percatado de lo triste que era mi existencia hasta que ella me reveló, cual amiga y confidente, lo triste que había sido la suya... tan parecidas las dos... tan sin sentido ambas tristezas... y tan lejanas una de la otra, unidas por un hilo que a un tiempo determinado se rompió... sin siquiera saber de mi existencia; y, si lo supo, nunca cobró importancia para ella... pues quizá sentía lo miserable y triste que era que no quiso agregar más pusilanimidad a su vida.
Quizá no debo saber más donde se encuentra derramando sus letras; pues quizá la razón que tanto buscaba en ellas, las respuestas ya me las dio sin saberlo. Se convirtió en una amiga tan entrañable sin proponérselo, sin tener conocimiento de ello... y ahora se ha ido a continuar con sus andanzas literarias en la web... sin dejarme una pista de su destino... aunque sé que es muy probable que la encuentre un día en las calles del centro mientras corro apresurada a mi clase de violín... ella ni siquiera notará que la observo... no entenderá mi mirada... ella sólo caminará o andará en su bicicleta rumbo a su trabajo, o rumbo a su casa con sus gatitos y su amor...
En fin... espero que al menos un soplo de viento leve vespertino le susurre al oído que me ayudó a entender muchas cosas, que una parte de la comprensión sobre mí misma que ahora poseo, fue gracias a sus confesiones, a sus letras... Gracias querida N.



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